HISTORIA Y EVOLUCIÓN DE LA      REFLEXOLOGÍA PODAL

Existe un grabado que data del 2300 A.C., hallado en la tumba de los muertos en Egipto, que deja constancia de cómo los médicos de la época tratan los pies de un paciente con un masaje. En aquella época se empleaban técnicas de manipulación en los pies en China y Japón, llegando posteriormente a la India y, más tarde, a Europa y América, aunque con la conquista desapareció. También en América los indios Cherokees de Carolina del Norte aplicaban masajes como parte de una ceremonia sagrada, pues creían que los pies, al ser nuestro contacto con la tierra, formaban parte de las energías que fluyen de ella.

La Reflexología Podal comenzó a estudiarse en occidente en el siglo XIX, principalmente de la mano de los siguientes investigadores:

F. y W. Huneke, en (1841), fueron los descubridores de un fenómeno, el cual se convirtió en la base de la terapia del campo de interferencias; los dos investigadores demostraron que mediante inyección de un anestésico local con efecto sobre el sistema nervioso en un campo de interferencias (por ejemplo cicatrices, focos de enfermedad en raíces dentales o amígdalas), se pueden hacer desaparecer dolores en otras regiones corporales mediante efectos reflejos a distancia, con una duración aproximada de al menos 20 horas.

William Fitzgerald, en (1913), comenzó a investigar la reflexología siendo médico jefe del departamento de otorrinolaringología del Hospital St. Francis de Connecticut (Estados Unidos). Junto con el Dr. E.F.Bowers, publicó sus ideas en un libro titulado Zone Therapie (Terapia de Zonas) en 1916.

Fitzgerald estaba interesado en la hipótesis de la acupuntura, que sostiene que el cuerpo humano se halla atravesado, en sentido longitudinal, por diez meridianos, que lo dividen en otras tantas zonas, cada una de ellas ocupada por determinados órganos cuyo "reflejo" se encuentra en los pies y las manos.

Junto al Dr. Fitzgerald, otro médico, el Dr. Joseph Shelby Riley hizo los diagramas y detalló los dibujos y la localización de los puntos reflejos en los pies; éste contactó con la fisioterapeuta Eunice Ingham que abandonó su trabajo en el hospital para dedicarse por completo a la reflexología.

Eunice Ingham escribió varios libros, entre ellos "Historias que los pies podrían contar" y creó mapas del cuerpo humano, donde se describe la conexión y relación de cada zona u órgano con la zona refleja correspondiente. Gracias a estos mapas, hoy en día está cada vez más extendida esta técnica por los múltiples beneficios que aporta, tanto a nivel físico como energético y liberando tensiones.

Quizás no haya estudios científicos con estadísticas y otros datos que avalen la reflexología, pero nuestro cuerpo no entiende de estadísticas, lo que sí aprecia es cuando algo le sienta bien; y hay miles y miles de personas en todo el mundo que escuchando a su cuerpo siguen utilizando esta terapia natural por sus resultados.

Te invito a que disfrutes de una sesión de reflexoterapia y compruebes los resultados de primera mano.

 

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